El arzobispo bendice el piso habilitado por la diócesis para reinsertar a mujeres que han sido víctimas de la trata
Hoy damos gracias por este primer paso tan concreto y tan necesario. Este piso no es solo un espacio físico: es un lugar seguro donde empezar de nuevo, donde recuperar la dignidad, la confianza y la esperanza que la trata intentó arrebatar.
Agradecemos profundamente a todas las personas, comunidades y profesionales que han hecho posible que este proyecto empiece a andar: a quienes han aportado recursos, tiempo, trabajo silencioso y compromiso constante. Cada gesto ha sumado para que hoy esta puerta pueda abrirse.
Que este inicio sea semilla de futuro. Que aquí se reconstruyan historias, se sane el dolor y se vuelva a creer que otra vida es posible. Caminamos con esperanza, sabiendo que acompañar, cuidar y ofrecer oportunidades reales transforma vidas y también nos transforma como sociedad.
¡GRACIAS!
¡Lee la noticia completa aquí!
